Un fantasma recorre la Región Metropolitana/ El Desconcierto

Un fantasma recorre la Región Metropolitana/ El Desconcierto

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Publicada el 1 de junio de 2020

Por Eugenio Correa

Tenemos en curso una crisis social por insuficiencia alimentaria en toda la zona del Gran Santiago, una cuarentena mal y tardíamente aplicada, grandes segmentos de la población precarizados, sin sustento económico, y un estado mínimo e ineficaz. Nos enfrentamos a un colapso hospitalario, 97 al 99%, casi una secuencia perversa, un uso ideológico de la pandemia para desmovilizar el estallido, anuncio con estridencia de capacidades sanitarias inexistentes, creación de una falsa seguridad en torno al control de la situación, aplanamiento, meseta, retorno seguro, apertura de malls, etc. Hemos tenido un comportamiento social acorde a dicha falsa seguridad y luego el derrumbe de todo el discurso en un par de  días, evidencia de un desastre inminente, y  una  incapacidad técnica y política gruesas. Agreguemos el manejo  sospechoso del número de víctimas con informaciones del registro civil, cementerios y empresas funerarias que no logran conciliar sus realidades con los números oficiales.

¿Era evitable todo esto? Es fácil ser general después de la batalla pero con menos dogmatismo para administrar la relación dialéctica entre economía y salubridad -similar a la de Paul Samuelson con su disyuntiva entre cañones y mantequilla, en relación a las decisiones sobre gasto público-, algo distinto debió ocurrir. Este falso dilema ha estado en el centro de la estrategia del gobierno, donde la ideología neoliberal ha terminado por arrastrar al país a una delicada encrucijada.

Al ver las últimas inversiones de Carabineros, con más de 15 millones de dólares en equipamiento represivo, se evidencia aún más el camino seguido. Urge superar el ideologismo como también hacer un intento serio de entender los alcances que ha tenido la minimización del Estado que incluso ha impedido llegar con los recursos necesarios a las poblaciones periféricas de la Región Metropolitana, que ya muestran condiciones inaceptables de subsistencia en el oasis de Latinoamérica.

Las decisiones de último minuto, como canastas con víveres, por tener una logística compleja, una vez más llegará de manera tardía e incompleta en relación a necesidades básicas de mediano plazo. Los recursos que ya deberían estar en manos de las Pymes, manejados vía Fogape y bancos, no han logrado llegar a destino como tampoco el cacareado bono Covid. Resulta incomprensible y desesperante la falta de liderazgo político, más allá de haber consensuado vía poder legislativo un escuálido apoyo para las familias más vulnerables. Era el momento para haber sido menos dogmático y aunque se hubiese errado por arriba en el monto y en el destinatario, habría generado  la tranquilidad a la que apela el propio Presidente.

Se requiere un plan de asistencia alimentaria urgente y eficaz, tenemos el ejemplo de Argentina con sus comedores populares que siendo una solución de corto plazo, ofrece mejores garantías de idoneidad en razón a quien recibe la ayuda.

Si no se actúa con el sentido de urgencia que la crisis amerita, no podremos dejar de tener el espectro del síndrome de Ecuador en nuestras mentes.

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